¿Enamorarse de una Escort?

¿Enamorarse de una Escort?

Esta pregunta más de uno se la ha hecho alguna vez. ¿es posible?


La respuesta, es SI, pero..........


No hay que dejarse llevar por las apariencias, porque una profesional del sexo, aun estando de verdad enamorada (saben fingir muy bien) de un cliente, nos guste o no mientras no se demuestre lo contrario, SOLO BUSCA SU DINERO. NO SEAS ILUSO.


Ojito con algunos "síntomas" que a veces nos hacen creer que hay algo más que una simple relación contractual en la que se cambia sexo por dinero.


-Ningún caso hay que hacer a sus palabras cariñosas y halagadoras hacia nuestra persona. Aquí también el cliente siempre tiene razón. Lo último que harían seria indicar nuestros defectos.


-No significa nada que con nosotros esté más tiempo del pactado. Lo más probable es que esté haciendo tiempo para bajar a cenar, desayunar, para ver una novela o simplemente está ya cansada de subir y bajar.


-Tampoco se deben de tener en cuenta las rebajas en el precio del polvo, e incluso algún polvo gratis de vez en cuando. ¿Te suena tres por dos? Pues eso.


-A veces nos hacen "regalos", que a su vez les hicieron a ellas, no les va, y que solo quieren quitarse de encima. Por cierto, no hay cosas más absurdas que regalar flores a una escort. Las acompañantes son sensuales pero no cursis!


Si a pesar de todo piensas que "puede haber algo" y no nos importa tropezar con los marcos de las puertas cada vez que te paras bajo ellas, pues puedes poner a prueba el presunto cariño de la moza.


-Quedar con ella un día que no trabaje, y fuera de su lugar de trabajo. Sin prisas por ambas partes. Y sin tener como finalidad terminar echando un polvo. Tratar de evitar hablar de su trabajo. Nunca aparentar ser unos gigolos, ni decir lo que ganas ni si tienes propiedades en el pueblo, esos detalles abren los ojos a todas las mujeres. A las putas también.


-Puedes ir al cine, a cenar, disco etc., y como es lógico en nosotros (los hombres en general, que con una mujer delante nos volvemos bobos) pues pagaremos gustosos la factura. Tampoco es cuestión de ser unos tacaños. Hasta ahí todo bien, pero si en algún momento de la velada la modelo pide dinero bajo cualquier pretexto; ¡fatal!


-Igual de mal que si pretende que la velada termine " haciendo el amor " (yo más bien diría pago por sexo salvaje) de sus honorarios. Ahí ya estas equivocado...


-Si todo ha ido bien se puede incluso quedar una segunda vez para confirmar que no ha sido un tanteo para ver que tal somos. No importa que sea ella la que propone esa segunda cita, pero de nuevo desvinculada de su trabajo y de nuevo estaremos de manera normal.


Con esto no quiero hacer apología de esta práctica, que hay que tratar de evitar a toda costa, si no más bien de todo lo contrario, porque en esos tres años de ver las cosas "desde el otro lado" no veas la de tonto que han terminado hechos polvo y arruinados por culpa de una de estas embajadoras del placer. Claro; que entre las que no ejercen también hay lo suyo.

 

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