Escorts en tiempos del coronavirus se reinventan con videollamadas

Escorts en tiempos del coronavirus se reinventan con videollamadas

Escorts en tiempos del coronavirus


“Pues qué vamos a hacer si no se puede salir; teletrabajar, como todo el mundo”. Lo dice entre risas Javiera, que lleva casi una semana confinada en casa, como todo Chile. Hay gente que puede trabajar desde sus hogares, pero en el caso de Javiera es complicado porque es Escort. Es colombiana, tiene 27 años, lleva dos y medio en Chile y ha decidido, como muchas otras chicas del sector en estos días de aislamiento, reinventarse.

 

¿Cómo es eso del teletrabajo en el sector de la prostitución? Hasta la fecha, pocas se lo habían planteado. Pero necesidad obliga y en tiempos de guerra, que esto es lo más parecido a una guerra, toca economía de supervivencia. Hubiera sido impensable en otra época, pero nuestro siglo XXI nos dio la tecnología para, entre otras muchas cosas, sobrellevar mejor los confinamientos. Internet, que ha redifinido en muchos ambitos la sexualidad, lo ha hecho también en épocas de pandemias.

 

“Yo ofrezco una videollamada de un cuarto de hora por 20.000 Pesos. Me anuncio en la misma página de internet de siempre. Ejerzo como escort desde que estaba en mi país y cuando llegué a Chile me empecé a anunciar en esa web, que es la más famosa. Antes ponía las tarifas de mis servicios y estos también pero explico lo de la cam, todo igual que antes. Gano menos dinero, claro, pero algo hay que hacer”, le explica Javiera a nuestro entrevistador en conversación telefónica.

 

10.000 a 20.000 Pesos...

Javiera se ha reinventado por culpa del coronavirus, Es una escort independiente que antes recibía a los clientes en su departamento en providencia. Ahora lo que ofrece es una videollamada de un cuarto de hora por Skype o Whatsapp. El cliente ingresa el dinero por adelantado “en transferencia bancaria o Paypal, que son los que yo tengo” y de inmediato empieza un videochat erótico con él. “Unas veces acordamos lo que quiere antes de empezar y otras veces se va dando sobre la marcha. Me desnudo, uso mis juguetes… Le dejo claro primero lo que no pienso hacer y ya está”, resume.

 

No es la única en esta situación. La alternativa de la videollamada erótica está proliferando en las páginas de contactos desde que se decretó el estado de alarma en nuestro país. Oscilan los precios habituales entre los 15.000 y los 30.000 Pesos, aunque también hay algún caso que ofrece 10 minutos de show por 10.000 Pesos. Antes también se publicitaban esos servicios de cibersexo, pero por norma general eran de webcammers; personas que se dedican a los chats eróticos pero que no tienen nada que ver con la prostitución. Ahora, en cambio, son muchas las acompañantes que han decidido dar este salto provisional.

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