Gloria Parque: Cómo ser actriz porno y trabajadora sexual en tiempos de coronavirus

Gloria Parque: Cómo ser actriz porno y trabajadora sexual en tiempos de coronavirus

En momentos en que desde el gobierno recomiendan el sexo virtual, Gloria Parque cuenta cómo encara su trabajo y revela la existencia de sitios en los que se paga un abono mensual.

El Ministerio de Salud detalla recomendaciones para el sexo virtual, se reproducen tutoriales masturbatorios, crecen y crecen los usuarios en las app de citas. O sea: buen momento para hablar con Gloria Parque, estrella del desanimado porno local, actriz XXX , modelo webcam y “empresaria” de su cuerpo.

-¿Cómo se te ocurrió ser actriz porno?
-Arranqué grande, hace seis o siete años. El comienzo fue con una pareja abierta y una relación swinger…
-Nos estás diciendo que ser “swinger” es un viaje de ida…
-A mi ex novio le calentaba verme con otro. En una fiesta de Año Nuevo conozco a un director de cine de adultos. A mí me gusta sacarme fotos y tenía ganas de meterme en la industria para curiosear. Esta persona me dejó su tarjeta, la llamé y me respondió en el acto.

-¿Cuántas actrices porno hay en la Argentina?
-¿Número exacto? No sé, pero yo no conozco más de cinco. Infinidad de chicas se filman, pero eso no las define como actrices porno. A mí me respalda tener películas y hasta un afiche con mi cara.

-¿Cómo se llama la película?
-Toda en la boca: un informe ordinario.
Gloria Parque trabaja desde hace tiempo por webcam. El empleo virtual no es novedad para ella.

-¿El INCAA subsidia al cine porno?
-No.

¿Por qué?
-No sé.

-¿Cómo es tu relación con la Asociación Argentina de Actores?
-Nula, ningún vínculo. Nunca me interesó actuar de otra cosa.

-¿Oíste hablar del “posporno”?
-Tendría que googlear la definición. Yo trabajo para la mirada del hombre. Significa que la mujer es quien se luce. El porno feminista, o posporno, no filma la penetración, es más bien como una película erótica. Nada demasiado explícito.

-¿Cuántos días podés estar sin relaciones sexuales?
-Me acostumbré a tener sexo en forma continuada, sea con mi pareja o trabajando. El sexo es como la gimnasia. El cuerpo se acostumbra.

-¿Si tenés sexo seguido hace falta ir al gimnasio?
-Es un complemento. El sexo ayuda a quemar calorías y mantenerte más delgada.
-Te presentás como “empresaria” de tu cuerpo.
-No tengo ningún problema en decir que soy trabajadora sexual.

-¿Actriz porno y trabajadora sexual?
-Sí. Durante un casting en vivo para una película de Victor Maytland (el zar del cine XXX en nuestro país), subí a un escenario, improvisé un baile y terminé teniendo relaciones delante de un montón de gente, incluso de periodistas de Clarín. La adrenalina que sentí fue increíble. De ahí en más hubo un paso casi literal hacia el trabajo sexual: bajé del escenario y aparecieron las ofertas. En ese momento no acepté. Fui empleada administrativa, telefonista… Pasó un tiempo para que empezara a cobrar por sexo.

-¿Hay diferencia entre “hacer el amor” y coger?
-Hay diferencia. A veces tenés ganas de sexo salvaje y a veces querés una intro un poco más suave y amorosa. Eso yo solo puedo lograrlo estando en pareja.
-El Ministerio de Salud recomendó el sexo virtual…
-Un poco obvia la recomendación. Es una evolución de la vieja hot-line. Ahora no hace falta la voz sexy y a mí, afortunadamente, me está yendo muy bien. No es nuevo en mi vida esto, yo ya hice webcams para sitios de España.

-Teletrabajo.
-Sí, tal cual. Y tengo pelis en páginas pagas de distintos lugares del mundo, donde se abona un paquete tipo Netflix.
-Armaste un negocio.
-Me considero una emprendedora. Yo descubrí que las trabajadoras sexuales pueden ganar más dinero en menos tiempo.

-Manejás el concepto de plusvalía.
-Soy mi jefa. Soy independiente. Trabajar con mi cuerpo me permite organizar horarios y hasta generar negocios paralelos y no necesariamente vinculados a mis labores conocidas.

-¿Qué significa el cuerpo para vos?
-Una herramienta de trabajo, como el de una bailarina, o una camarera, o un periodista teniendo que escribir esto. Vos usás las manos, la bailarina los pies y yo mis genitales.

-¿Te gusta mucho la plata?
-Me gusta, me pongo objetivos y los cumplo. Empezó a mejorar mi calidad de vida con mi trabajo. Gano el triple haciendo menos de la mitad. Ah, uso el oído también. Es importante aclararlo.

-¿Para entender lo que piden?
-Muchos vienen a hablar. Hablar y nada más. El otro día me abonaron una videollamada donde no tuve que mostrar ni el bretel del corpiño. Puede haber vínculos extraordinarios con clientes. Tengo gente de años que me visita regularmente.

-¿La prostitución y la trata de mujeres son sinónimos?
-Afortunadamente nunca me sentí esclava de mí misma. Tuve la suerte de ser siempre una trabajadora independiente que alquila un departamento estando sola sin que nadie me exija una parte de lo que gano. No pasé por ningún “privado”, donde sé que la situación de las chicas es diferente. Hay chicas que hacen esto porque no tienen otra alternativa, pero no son sinónimos. Si pudiera, daría una clase introductoria: ejercé esto como si fuese otro trabajo autónomo. Sin proxenetas.

-¿Podrías vivir sólo del cine para adultos?
-En la Argentina no, porque es muy poco lo que se filma profesionalmente.
-Víctor Maytland, el zar del cine condicionado, dijo que la industria del porno nacional se había terminado.
-Todavía sigue filmando César Jones. Y yo trabajé en tres oportunidades para él. En una protagonicé Toda en la boca, un informe ordinario. Una de mis fantasías era estar en el afiche de una película condicionada.

-¿Qué tipo de pornografía consume el argentino?
-Yo hice mi primer bukkake (práctica sexual en la que varios hombres eyaculan en la cara de una sola mujer) y se convirtió en un video viral, el más visto que tengo. Superó el millón de visitas. Me hice conocida con ese video. Así me convierto en Gloria Parque.
-Hablemos del famoso tamaño.
-No me importa, de verdad. A mí no me gustan grandes. Prefiero grosor a largo. Si me dicen que es de 20 centímetros, paso.

-¿Tu especialidad cuál sería?
-¿La especialidad de la casa? Sexo oral con final feliz.

-¿Se paga más por la complejidad de la escena?
-Se paga más, sí. Un bukkake a partir de cuatro personas, 50 mil pesos. Una escena con una sola persona, 30 mil.

-¿Tenés algún límite?
-El sado no me entusiasma.

-¿El sexo por trabajo repercute bien o mal en tu vida privada?
-Yo me considero un piloto de avión. El tipo va de acá para allá y ese ritmo de vida debe complicarle llevar adelante compromisos sentimentales. Y esto es lo mismo. No es fácil: yo no tengo hijos y ese fue el motivo más importante para meterme en esto.

-¿No querés ser madre?
-Quiero. Y cuando sea madre, me voy a desvincular.

-¿Llegás al orgasmo o fingís?

-Nunca limito el placer.

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