Las redes del sexo: de la sofisticación escort al anonimato de las apps

Las redes del sexo: de la sofisticación escort al anonimato de las apps

Es un hecho que la evolución del sexo abarca no sólo su libertad de práctica, sino también sus fórmulas y métodos para llevarlo a cabo como rito de placer. De hecho, Internet y su mercado siempre en metamorfosis albergan infinidad de apps para conocer gente y páginas de escorts de gran envergadura como Pecados.net. ¿El motivo de su auge? La ubicuidad del deseo sexual.

El sexo como motor del mundo

Como debidamente ejemplifica la Historia humana e incluso las series televisivas del corte de Juego de Tronos, el sexo ha sido, será y es el motor delmundo. La misma biología, urdiendo sus complejos engranajes que nunca dejan nada al azar, ha querido que un acto tan natural como lo es la reproducción tenga de incentivo el placer. Una estrategia fisiológica y suerte de mesurados estallidos bioquímicos cuyo fin, a pesar de consistir rotundamente en la perpetuación de la especie, da cabida a la diversión y el disfrute para algunos animales como el ser humano. Y que, por tanto, dado su naturaleza y universal persecución, encuentra desde variantes de negocio a adaptaciones acordes al cambio de las relaciones sociales.

La prostitución se asocia al negocio del sexo como un cliché y tabú unificador de todo cuanto a éste pertenezca, sin importar sus diferencias. Sin embargo, uno de sus más antiguos orígenes se remonta a Sumeria como rito sagrado a propósito de adoraciones y rituales de fertilidad. Y aunque poco quede ya de dichas prácticas, hoy en día el sexo como negocio ha evolucionado y encuentra en su raíz mercados tan distintos como lo son las webs de escorts. Un servicio que, pese a tratarse de la disposición de una persona atractiva que sirva de acompañante al cliente en distintos eventos, a menudo aborda también en su arsenal las relaciones sexuales.

Este tipo de servicios se diferencia de la prostitución, principalmente, por la disposición a generar una experiencia durante el transcurso del mismo. Es decir, mientras que los servicios de una prostituta se limitan al coito, los y las escorts ofrecen un trato más sofisticado y en cuyo desarrollo se contemplan otras actividades como ir de copas, a cenar o hacer compañía. Pudiendo incluso, como consta en la plataforma especializada de escorts Pecados.net, solicitar sus servicios con antelación para un viaje. Permitiendo pasar los días que dure la estancia en otro lugar en muy buena compañía.

De la geisha a la escort y las apps de encuentro

La figura japonesa de la geisha, salvando las diferencias, no dista mucho del propósito de una escort. Si bien las geishas eran, aunque hombres en su origen, mujeres con cierta vinculación al arte cuya labor consistía en amenizar fiestas y reuniones mediante música, bailes y conversación, también incluían en su oficio la venta de su virginidad. Un modo de revalorizar su precio y su notoriedad a la par que un privilegio para un determinado y destacado cliente. No obstante, el ritual de la socialización ha cambiado con el tiempo y, lejos de contratar a alguien como seña de distinción y compañía, sexual o no, las escorts abarcan muchos distintos contextos.

Conocidas también como prostitutas de lujo, las escorts cumplen con un servicio personalizable que persigue satisfacer, en muchos parámetros, los deseos del cliente. Su catálogo oscila entre la necesidad de una relación tierna y delicada, que a veces encuentra su finalidad en minar la soledad, y el anhelo de una atención sexual en cuyo haber quepan desde dominatrix hasta relaciones más sencillas. No obstante, cabe decir que, aunque la contratación de una escort sea un trámite especial, pero como otro cualquiera, el cortejo juega un papel fundamental en las relaciones de este tipo. Y, por ende, las apps para conocer gente tienen también aquí cabida.

La misma plataforma Pecados.net ofrece información sobre distintas aplicaciones, cuyo uso acrece en los dispositivos móviles, que tienen como objetivo darse a conocer y conocer a otras personas o, más aún y en otras palabras, ligar. La magia de todo cuanto precede a una descarga de endorfinas, como un juego cuyo resultado a menudo puede estar sujeto a la incertidumbre, puede ser verdaderamente estimulante. Un estímulo entendible gracias a la globalización y, en mayor medida, a la ubicuidad comunicativa que Internet ha conferido a las relaciones humanas. Es decir, una actividad que, debido a las ráfagas de gente que concurren estas apps, puede ser inagotable.

El papel de Internet en las relaciones personales y sexuales

En el perpetuamente en auge mercado de las apps para ligar se encuentran muchos estadios de muy distinta índole. Desde aplicaciones que persiguen mantener una relación sexual esporádica, hasta otras cuya libertad de acto sirven como canal para hacer amigos y amigas. Además, el aparente anonimato que otorgan las tomas de contacto a distancia y mediante Internet puede ser de gran ayuda para quienes sucumben ante la vergüenza o la timidez. Del mismo modo, sin embargo, su doble rasero se encuentra en el desconocimiento sobre laveracidad de la identidad con quien se ha puesto en contacto. Por ello, a pesar de cuán divertido resulte, se debe ir siempre con precaución y pies de plomo.

Las redes sociales para ligar han servido al segundo florecimiento sexual de personas divorciadas, excluidas e incluso de la tercera edad. Una realidad que evidencia la relevancia del mundo online en nuestro tiempo en actividades que atañen desde la gestión económica, la compra y el entretenimiento, hasta este mismo caso de búsqueda del placer, la amistad o la compañía. Es por dicho motivo, en especial en el último punto, que cada vez existen más plataformas y aplicaciones con dicha finalidad. Porque toda imposibilidad puede ser salvaguardada y superada mediante el abundante vergel de sueños de la red.

Apenas existe ya un nicho de mercado en el que Internet no haya puesto ya su punto de mira. Más que una oportunidad de negocio, se trata también de una agradecida simplificación del trato humano que, muchas veces, se aborta irrefrenablemente debido a la indisposición o lacreencia de no ser capaz de acometerlo físicamente. Un negocio, un entretenimiento, una necesidad en continuo auge. Porque todo el mundo debería tener derecho al sexo. No sólo como fuente de placer por el placer, sino como experiencia y prueba de la belleza de conectar carnalmente con otro ser humano.


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