Espectrofilia, un orgasmo del más alla

Espectrofilia, un orgasmo del más alla

La espectrofilia puede ser definida como el fenómeno sobrenatural que consiste en un encuentro sexual entre entidades o presencias del mundo de los espíritus y fantasmas con personas de carne y hueso. Y aunque en principio puede sonar totalmente descabellado imaginarse una situación semejante, los antecedentes de este fenómeno se remontan en realidad a muchos siglos atrás, cuando en las leyendas y mitos de la mitología griega y romana se relataban historias de dioses y criaturas extrañas que fornicaban con seres humanos, llegando incluso a engendrar héroes o semidioses.

 

A partir de la Edad Media, las entidades demoníacas conocidas comúnmente como íncubos y súcubos fueron los protagonistas de nuevos y supuestos casos de espectrofilia, donde entidades sobrenaturales tenían relaciones con los seres vivos. Los súcubos eran caracterizados como demonios femeninos, en forma de mujeres de seductora belleza que tenían algunos rasgos que delataban su filiación demoníaca (pequeños cuernos, cola terminada en triángulo, colmillos u ojos de serpiente), que poseían sexualmente a los hombres durante el sueño para absorber su sangre o energía vital, ejerciendo un influjo moral y espiritualmente nocivo, además de provocarle ciertas dolencias físicas que podían causarle incluso la muerte.

 

 

Los íncubos, por el contrario, fueron caracterizados como demonios masculinos que, a través del coito con las mujeres, también buscaba drenar la energía vital de sus víctimas por medio del sexo. En el siglo XIX y XX surgió una particular teoría que afirmaba que tanto los súcubos como los íncubos no eran demonios sino lujuriosas almas desencarnadas que, no habiendo todavía entrado al proceso de volver a nacer en otro cuerpo, vagaban por el mundo en los bajos planos del mundo astral, planos donde yacían los deseos más terrenales como la voluptuosidad desenfrenada que los animaba.

 

La espectrofilia tuvo durante el siglo XX en el caso de Carla Moran -también conocida con su nombre ficticio de Doris Bithler- su caso más famoso y uno de los más documentados, ya que fue investigado por más de 30 profesionales universitarios (este caso fue detalladamente relatado en otra nota de este mismo canal, llamado “El increíble y documentado caso de Carla Moran, la mujer que era violada por un ente invisible”). Moran, una respetable ama de casa californiana, de acuerdo a su relato y al testimonio prestado por varios testigos, fue víctima en la década de los años 70′, durante varios años, de una supuesta violación espectral por parte de tres entidades: mientras las dos más pequeñas la sujetaban, la entidad más grande y agresiva la atacaba sexualmente con cierta regularidad. Las numerosas lesiones físicas (magulladuras en las piernas, mordidas, rasguños y heridas en la zona genital) con las que Carla Moran quedaba después de cada ataque, fue una de las pruebas más contundentes de este caso, que por lo demás fue fotografiado (se captaron dos extrañas luces alrededor del cuerpo de la mujer mientras dormía) y presenciado por varios testigos (como varios parapsicólogos y el hijo de 16 años de la víctima, quien resultó herido luego que fuera atacado por una entidad invisible mientras intentaba ayudar a su madre).

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